El derecho al ocio

Es Ocio es todo tiempo del que se dispone libremente, una vez cumplidas las horas de trabajo y satisfechas las necesidades biológicas de alimentación y descanso. Así mismo, el ocio es el tiempo dedicado a las distracciones preferidas: ir al cine, escuchar música, leer, bailar, pasear por un parque, viajar y hacer turismo, dibujar, jugar al tenis o al ajedrez. El sistema de vida actual ha dado lugar a innumerables industrias que obtienen sus beneficios del ocio de las personas. Las industrias turísticas constituyen un buen ejemplo de ello.

Si de 24 horas diarias restamos 8 de sueño y 3 para comida y desplazamientos, resultan 13 horas diarias hábiles para una ocupación. Con una semana laboral de 45 horas y unas vacaciones anuales de 30 días, las horas de ocio o tiempo libre al año son 2.800 frente a 2.000 de trabajo, aproximadamente.

Según este cálculo, el tiempo humano está dividido entre casi una mitad de horas vendidas, de las que no disponemos, y otra mitad de horas propias, de las cuales disponemos teóricamente a nuestra voluntad. Estudios estadísticos han demostrado que, a mayor retribución por las horas vendidas o de trabajo, mayor proporción de dinero se invierte en las horas propias o de tiempo libre con diversiones más costosas. El nivel de consumo en la sociedad actual depende en gran manera del empleo del ocio. Las sociedades más industrializadas son las que más producen y las que poseen un mayor nivel de consumo y, por supuesto, son las que más tienden a ampliar las horas de ocio y a reducir la jornada laboral.

Para que esto suceda, es necesario que el trabajo alcance unos niveles razonables de rendimiento y que el ocio pueda disfrutarse efectivamente. En efecto, para un obrero sin cualificar, obligado a trabajar el mayor número posible de horas, el ocio para el apenas existe. Como tampoco existe para el pluriempleado, el cual combina una ocupación principal con otra u otras secundarias, pero también productivas. Finalmente, en el caso de ciertos intelectuales y artistas, dedicados exclusivamente a un trabajo creador, es difícil distinguir entre horas de trabajo o de ocio, ya que el empleo creador y el empleo libre de su tiempo no están escindidos como para el resto de personas.